En la cama y en la cárcel se conoce la amistad

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En la cama y en la cárcel se conoce la amistad

La expresión “En la cama y en la cárcel se conoce la amistad”, surgida de un refrán, se utiliza para hacer referencia a que sólo los verdaderos amigos nos acompañarán cuando enfermemos o cuando por alguna razón caigamos en la cárcel.

Sólo de esta forma sabremos a quién le importamos y con quién podemos contar en situaciones en las que se requiere no necesariamente apoyo material, sino que a veces sólo basta un momento de compañía, una palmada y un abrazo para hacer sentir mejor a quien atraviesa por circunstancias difíciles.

La amistad y la solidaridad son dos elementos que se fusionan cuando se presentan circunstancias adversas, en las que el ser humano requiere una muestra de apoyo en momentos especiales, por ejemplo, cuando se sufre por alguna enfermedad -por leve que sea-, o cuando por algún delito se es encerrado en alguna prisión.

Los amigos multiplican lo bueno de la vida y dividen el mal.-Baltasar Gracian.

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Precisamente esto es lo que sirve para dejar bien patente la diferencia entre amigo y conocido, pues muchas son las personas que tienden a confundir ambos términos. Así, el conocido es aquel individuo que está presente en tu vida pero sólo en los determinados momentos, no es quien está a tu lado cuando lo pasas mal ni cuando necesitas un hombro en el que llorar.

Para quienes pasan por malos momentos, no hay nada más reconfortante que la compañía sincera de un amigo o de un compañero de trabajo que se toma el tiempo para hacerle al enfermo más llevadera la situación. Es más, me atrevo a asegurar que quien se encuentra encamado se reanima y se siente mejor con la presencia de quien lo acompaña en el lecho, que por el efecto que puede causar la medicina.

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Está comprobado científicamente que -en ciertos casos- no hay mejor medicamento que una inyección de ánimo, que puede representar una visita, una compañía agradable de alguien que se preocupa genuinamente por el estado de salud de un enfermo, con lo que este llega a presentar una mejoría notable en cuanto siente que es importante en la vida de otra persona.

La sabiduría popular, no cabe duda, no se equivoca cuando se establece que en la cama y en la cárcel se conoce a los amigos, a esas personas con las que incondicionalmente contamos en todo tipo de circunstancias, sin importar si cometimos un error.

Un verdadero amigo es el que entra cuando el resto se va.-Walter Winchell.

Información de: elsiglodedurango

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